7/5/20
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Crecimiento

Wu Wei no forzar

Wu Wei en chino significa No Acción, describe un importante aspecto de la filosofía taoísta en el cual la forma más adecuada de enfrentarse a una situación es no actuar (forzar),

La “no acción” es un concepto que muchos pueblos originarios poseen con diferentes nombres: para los hindúes es el "akarma", para los toltecas, los "no haceres". Se trata de no malgastar la energía combatiendo de más, no dividirse, favorecer sin impedir, observar las leyes que nos han traído hasta acá. En libros clásicos de artes marciales como El arte dela guerra de Sun Tzu o en los códigos de combates entre samurráis, se trata de usar las fuerzas (y energías) del entorno y de los oponentes a favor nuestro.

El Wu wei se trata de un principio en el que se señala que la mejor manera de enfrentar una situación, especialmente si es conflictiva, es no actuar. Y más que no actuar, no forzar ninguna solución, sino dejar que fluya,ósea no realizar esfuerzo,  no forzar las situaciones, pues generaría más conflicto.

Vivimos en una sociedad que constantemente nos induce a trabajar duro, a esforzarnos, al sacrificio. Estamos saturados de actividades, sensaciones y pensamientos,nuestra mente es una bulla constante. El Wu wei propone una vida sencilla porque es la que más se traduce en paz y armonía. Esa sencillez implica no apegarnos demasiado a las ambiciones y deseos, a tener siempre la razón, ya que son las principales fuentes de intranquilidad y sufrimiento, más que de realización. No dar más importancia a lo material a lo que tenemos, sino a quienes somos.

Se recomienda entrar en espacios de no acción, de callar la mente, al hacerlo se ingresa en un espacio más grande, en un movimiento mayor entonces deja de haber reacción en términos del ego, desde el inconsciente que siempre va hacia la supervivencia,siempre enfocado en que quiero, lo que necesito, lo que no me va a hacer daño, lo que es imposible. Al silenciar tu mente te conectas a la fuente, con el universo.

La práctica de la filosofía Wu Wei

·        Aceptar que nuestros problemas son creados por nuestra propia mente.

·        No forzar nuestra mente para resolver un problema: no tenerlo siempre presente ni forzar una búsqueda de solución, es dejar de enfocarse en el problema y abrirse a las oportunidades.

·        Aprender a respetar el fluir natural de las cosas: observar los hechos sin culpa, ni angustia. Dejar fluir al espíritu: no intentar darle una dirección o enfoque, simplemente observar su curso natural.

·        Aprender a confiar en los acontecimientos

·        Aprovechar las circunstancias

·        Aprender a no preocuparse. Aplica el viejo principio “Si tiene solución, por qué te preocupas. Si no tiene solución, porqué te preocupas”.

·        Aprender a confiar. Confía en el curso de la vida y en tus capacidades.

·        Toma tiempo para ti

La práctica de este pensamiento es permitir y permitirte fluir con la vida. Ser como el río, que fluye y no pasa dos veces sobre el mismo sitio.

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