3/9/20
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Crecimiento

7 Componentes espirituales

«Tu mejor pensamiento te trajo aquí». Todo lo que llamamos problemas existe en nuestro mejor pensamiento. Si no pudiéramos pensar en ellos, no existirían. Podemos cambiar nuestro mejor pensamiento y empezar a ver lo erróneo que es. Tenemos que cambiar de manera de pensar para darnos cuenta de que lo que cura o erradica nuestros problemas es la unión con el bien divino, con el espíritu.

No puedes eliminar de tu vida los problemas atacándolos o comprendiéndolos en mayor profundidad. Lo que haces es corregir el error de pensamiento que origina el problema. Una vez que corriges el problema, éste ya no tiene sustancia ni validez y desaparece por completo de tu vida.

En cierto sentido, los problemas representan un déficit de espíritu. El error se  corrige de modo permanente cuando te enfocas en la espiritualidad.

En su libro La fuerza del Espíritu el Doctor Wayne Dyer explica cómo superar los problemas aplicando los 7 componentes espirituales.

1. Rendición

Es la primera porque es la más importante y a menudo la más difícil. A los que creen que la vida es un proyecto de «hágalo usted mismo» les resulta difícil admitir que necesitamos la ayuda de otros sólo para sobrevivir un día. Para rendirte, debes ser capaz de admitir que estás indefenso. Eso es, indefenso.

En la rendición, tus pensamientos son algo así: «Sencillamente, no sé cómo resolver esta situación y  entonces lo entrego a la misma fuerza a la que entrego mi cuerpo físico cada noche cuando me duermo. Confío en que gracias a esta fuerza seguiré digiriendo mi comida, mi sangre seguirá circulando, todo funcionará. La fuerza de la fuente está ahí, a mi alcance.

2. Amor

Activar las soluciones espirituales significa transformar los pensamientos y sentimientos de discordia y falta de armonía en amor. En el espíritu de la rendición y del amor es útil afirmar :

Intento ver la ira, el odio y la falta de armonía como invitaciones a la rendición y al amor.

Este sentimiento de amor es la sustancia que mantiene unidas todas las células de nuestro universo. Se trata de cooperar con y no de luchar contra. Se trata de confiar, no de dudar. ¿Sencillo? Sí.

Pero hay algo más: es profundamente eficaz para resolver problemas. El amor, y sólo el amor, es el que disuelve toda la negatividad, pero no lo hace atacándola, sino bañándola en frecuencias más elevadas, igual que la luz disuelve la oscuridad con su sola presencia.

3. Infinito

Carl Jung nos recuerda que: «El aspecto más revelador de la vida de una persona es su relación con el infinito. Nuestro espíritu es inseparable del infinito.

Cuando te desconectas de lo material y vuelves a conectarte con lo espiritual, abandonas de inmediato el miedo, los prejuicios y la negatividad. Recibes amor infinito de esa nueva fuente de energía. Ésta siempre ha estado ahí, todos tus circuitos funcionan con esta única fuente.

4. Mente vacía

El método espiritual de resolver problemas consiste en estar en silencio y dejar fluir las ideas sobre cómo debería resolverse algo.  En este espacio, escuchar y permitirse tener la fe absoluta de que serás guiado en la dirección correcta; es necesario meditar para nutrir el alma y acceder a la ayuda divina.

Abandono mis pensamientos al poder que tiene el espíritu de hacer que las cosas funcionen y me deshago de todo lo que interfiere en la perfecta expresión de la fuente dentro de mí.

Cuando vaciamos nuestra mente de nuestros pensamientos dirigidos por el ego, invitamos a que el perdón more en nuestro corazón, y al liberarnos de las energías inferiores del odio, la vergüenza y la venganza creamos una predisposición a la resolución de problemas.

5. Generosidad y agradecimiento

Encontrar una solución espiritual a cada problema significa hacer lo único que podemos hacer en la vida, que es darla y, al mismo tiempo, agradecer la oportunidad de hacerlo. Esta es una fórmula que a mí me funciona:

— Recibo del mundo exactamente lo que yo he dado al mundo, lo cual es una manera de expresar el proverbio: «Como sembrares, recogerás».

— Si el mensaje que doy al universo es: «Dame, dame, dame», el universo me enviará el mismo mensaje: «Dame, dame, dame». El resultado es que nunca me sentiré en paz y estaré condenado a pasarme la vida intentando satisfacer todas las exigencias que se me imponen.

— Si mi mensaje al universo es: « ¿Qué puedo dar?» o « ¿De qué manera puedo servir?», el mensaje que recibiré del universo será: ¿Cómo puedo servirte a ti? o ¿Qué puedo darte?. Por tanto, experimento la magia de enviar pensamientos generosos y energía allá adónde voy.

Recomiendo que en tu práctica espiritual seas generoso y agradecido con tus pensamientos. Cuantos más pensamientos de Cómo puedo servir, tengas en lugar de ¿Qué hay para mí?, más oirás que te responden:  ¿Cómo puedo servirte a ti?.

6. Conexión

En el nivel de la conciencia espiritual, sabemos que estamos conectados con todo el mundo. Nos damos cuenta de que compartimos nuestras preocupaciones y dificultades con todos los demás. Los problemas no afectan a nuestro cuerpo, a nuestra mente o a nuestra personalidad, porque no nos identificarnos únicamente con nuestro cuerpo, con nuestra personalidad y todos sus logros.

Alimenta tu sensación de conexión con todo el mundo, con tu ser interior y también con la fuente.

Esto te permite apartar a tu ego de los conflictos. No veas a nadie como a un enemigo, ni mires a nadie como un obstáculo para la realización.

Este conocimiento, esta conciencia de que eres parte de todo el mundo te permite eliminar la ira y la frustración con respecto a los demás y verlos como compañeros en la resolución de problemas.

Hay personas que pueden ayudarte a encontrar el empleo que necesitas, a resolver un problema complicado que parece irreconciliable, a que pongas los pies en el suelo y a resolver dificultades económicas. Todo el mundo se vuelve un aliado en lugar de ser un competidor.

Estar conectado significa, literalmente, que en cualquier momento de tu vida puedes pedir que el amor que te rodea y te une a todo el mundo y todo lo demás te guíe. Luego, abandonas tus imágenes negativas y te concentras en los demás y todo lo que ves como una ayuda. En esos momentos se materializará la persona o el acontecimiento que precisas y te ayudará.

7. Alegría

Por lo que se refiere a las apariencias, hay algo perceptible en las personas que han alcanzado un nivel elevado de conciencia espiritual, y es que dan la impresión de hallarse en un constante estado de felicidad.

El grado de alegría que sientes te sirve para determinar el nivel de iluminación espiritual de que gozas en cada momento. Cuanto más alegre, feliz, contento y satisfecho  te sientes, más consciente eres de tu profunda conexión con el espíritu.

Hazte esta pregunta: « ¿Cómo me siento habitualmente?». Si con tu respuesta ves que te sientes ansioso, angustiado, dolido, deprimido, frustrado, es que estás desconectado espiritualmente. Esto podría significar que has dejado que  tu campo de energía personal se contamine con las fuerzas debilitadoras de los que se encuentran en tu espacio vital inmediato. Entonces medita, vea un lugar tranquilo para conectarte al enchufe espiritual. El estado de alegría regresará de inmediato.

Anímate a practicar estos componentes en tu vida, y aprende a ser feliz.